Si un año más te propones lo mismo que el año pasado, y el anterior, y el anterior, y así llevas años, puede ser por varias razones, pero la mayoría será posiblemente porque la meta que te has propuesto, o es demasiado grande, y tu cerebro no está entrenado para realizar las acciones que te acerquen a ella, o no te motiva lo suficiente, a pesar de que te lo repites miles de veces.

Si realmente hubieras querido algo, hace tiempo que lo hubieras logrado, o cuanto menos, lo hubieras intentado con muchas ganas. Ahora bien, quizás sea porque aún no te has dado cuenta que una meta no se logra con una sola acción. Por ejemplo, ir una vez al gimnasio, o dos, o tres. O ahorrar algo en primer mes, o buscar en internet ese curso que siempre has querido hacer.

Lo primero que necesitas preguntarte es ¿Para qué lo quiero? (tu meta) y cuando lo logre ¿Qué voy a conseguir realmente? ¿Cómo seré yo una vez alcanzada la meta?
Si tus respuestas las tienes claras y te hace sentirte bien, entonces tu sistema de recompensa cerebral se disparará.

Sistema de Recompensa Cerebral: Se trata de un sistema cerebral encargado de mediar en las repuestas de condicionamiento a los estímulos, produciendo recompensas bioquímicas a las repuestas adecuadas, para manejar constructivamente los estímulos. Está compuesto por zonas meso límbicas y meso corticales. La estimulación excesiva de este sistema conlleva, en las personas predispuestas, a cambios bioquímicos permanentes, que median la reacción adictiva, de modo que cambia su funcionamiento y su respuesta a los estímulos ambientales. Las áreas del cerebro que conforman el sistema de recompensa cerebral son: El Área Ventral Tegmental, El Núcleo Accumbens, La Corteza Prefrontal y el Hipotálamo Lateral. Estos núcleos cerebrales están interconectados entre sí en un circuito llamado Circuito Reforzador Limbico-Motor que está relacionado con funciones de motivación (el límbico) y locomotoras (el motor).

Ahora, disparar el sistema de recompensa cerebral, puede ser relativamente fácil. La cuestión es, ¿cómo lo mantienes “activado” = motivado?
Dos cosas son importantes saber, y un buen coach lo sabe. Una que toda gran meta comienza por un primer paso, y dos que un primer paso o pasito, debe ir seguido de otro, y de otro y de otro. Hasta crear hábitos nuevos, que nuestro cerebro registre sin esfuerzo. Pero ojo, al cerebro le duele crear hábitos nuevos, literalmente le duele, pero esto lo dejamos para otro día. Por ello es importante dar pasitos, y estos deben ir acompañado de RECONOCIMIENTO. Reconocimiento de uno mismo, para auto-motivarse, y el reconocimiento de otros también es muy importante. El reconocimiento es como el agua que riega las plantas, te hará seguir avanzando, a pesar del dolor, te ofrecerá músculo para que las neuronas creen esa nueva via entre ellas hasta que reconozcan un nuevo hábito en tu vida.

Por cierto, un hábito, no es repetir una sola acción muchas veces, si no realizar varias acciones que ligadas entre ellas te ofrecen un principio y un fin. Por ejemplo, antes de irme a dormir, preparo un vaso grande lleno de agua con una ampolla que ioniza el agua, en la mañana, lo primero que hago al despertarme es beberme el vaso de un solo trago, registrarlo en una hoja, y volver a dejarlo listo para día siguiente. ¿El Propósito? Evitar piedras en el riñón = tener mejor salud. Pero esto, no es más que un hábito, que es parte de otros, y conjuntamente me llevan hacia mi meta más grande.

Bueno, ahora te invito a dos cosas:

  1. A que te unas al grupo en linkedin: Neurociencia y Liderazgo a través del Coaching, para que sigas leyendo sobre este tema, y compartir tus experiencias, en relación a esta editorial.
  2. Compartas en las redes de OlaCoach, qué te propones para este año, y cómo vas a lograr mantener tus primeras acciones para lograrlo.

Un saludo cordial,
Jose L. Menéndez
Presidente de OlaCoach.

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